Acuerdo de colaboración entre el Donostia International Physics Center y el Barcelona Supercomputing Center

Intercambiarán conocimientos y recursos humanos en materia de computación cuántica

Este convenio supone un fuerte espaldarazo a la línea de investigación abierta en el DIPC recientemente, la relativa a la computación cuántica. Gracias a esta colaboración, el DIPC se sitúa en una posición privilegiada, ya que el BSC es una referencia clave en este campo dada su iniciativa de construir el primer procesador cuántico del sur de Europa. Además, el supercomputador ‘Mare Nostrum’, el más potente de España y el vigesimoquinto del mundo, es la instalación científica más importante del BSC, en la que, entre otras aplicaciones, se pueden simular algunos aspectos de sistemas cuánticos.
El DIPC ganará así la posibilidad de acceder tanto al procesador cuántico en construcción como al ‘Mare Nostrum’. El BSC, por contra, tendrá la posibilidad de trabajar directamente con los investigadores Ikerbasque del DIPC Román Orus, Adolfo del Campo y Geza Giedke en los próximos años. El acuerdo, por lo tanto, servirá para intercambiar conocimientos en materia de computación cuántica y recursos humanos. A su vez, el convenio abre la posibilidad para que se cree un flujo de intercambio de estudiantes, para que se puedan organizar diferentes congresos relacionados con la materia y para un intercambio de Performance Computing). Esta colaboración podrá extenderse en los próximos años.
Este acuerdo ha sido posible gracias a la apuesta continuada del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Cabe recordar que fue este Departamento quien financió la ampliación del supercomputador ‘Atlas’ del DIPC. Gracias a la inversión, ‘Atlas’ consiguió triplicar su potencia y se ha convertido en uno de los cinco supercomputadores más potentes a nivel estatal.
La computación actual —basada en bits— opera la información solo en dos estados: cero o uno (encendido o apagado). En cambio, la tecnología cuántica trabaja también con la superposición de ambos mediante el uso de ‘bits cuánticos’, también llamados qubits. La consecuencia principal es que algunos de los problemas intratables para un ordenador convencional, resultan ser viables para un ordenador cuántico.
La física cuántica ha dado pie a un avance significativo en computación clásica gracias al desarrollo de materiales que han permitido la miniaturización y el consiguiente aumento de capacidad de cálculo. Sin embargo, la computación cuántica va un paso más allá, ya que pretende procesar la información usando, como base, las leyes cuánticas fundamentales que gobiernan la naturaleza a escalas muy pequeñas (por ejemplo, en los átomos y en las partículas). Esta ‘segunda revolución cuántica´ es un cambio de paradigma que da lugar a un tipo de computación completamente nueva. En la práctica, la computación cuántica permite más rapidez de cálculo a la hora de solucionar determinados problemas, a la vez que supone un reto tecnológico debido a la fragilidad de los sistemas cuánticos.

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